Posteado por: danieliturra | 14 agosto, 2008

Popol Vuh; “LA CREACION DEL MUNDO, DE LOS ANIMALES, DE LAS PLANTAS Y DEL HOMBRE”

Esta es la relación de cómo todo estaba en
suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía
la extensión del cielo.
Esta es la primera relación, el primer discurso.
No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros,
peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni
bosques: sólo el cielo existía.

No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban
el mar en calma y el cielo en toda su extensión.No había nada que estuviera en pie; sólo
el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada
dotado de existencia.

Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad,
en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los
Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos
bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes
sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía
el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste
es e1 nombre de Dios y así es como se llama.

Llegó aquí entonces la palabra, vinieron
juntos Tepeu y Gucumatz, en la obscuridad, en la noche, y hablaron entre
sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí
y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.

Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban,
que cuando amaneciera debía aparecer el hombre.

Entonces dispusieron la creación y crecimiento
de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la creación
del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el
Corazón del Cielo, que se llama Huracán.

El primero se llama Cacalhá Huracán. El
segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxá-Caculhá.
Y estos tres son el Corazón del Cielo.

Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron
sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare
y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.

(Hágase
así! (Que se llene el
vacío! (Que esta agua
se retire y desocupe [el espacio], que surja la tierra y que se afirme!
Así dijeron. (Que aclare,
que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza
en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura
humana, el hombre formado. Así di- jeron.

Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en
verdad como se hizo la creación de la tierra: — (Tierra!
— dijeron, y al instante fue hecha.

Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue
la creación, cuando surgieron del agua las montanas; y al instante
crecieron las montañas.

Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica
se realizó la formación de las montañas y los valles;
y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.

Y así se llenó de alegría Gucumatz,
diciendo : — (Buena ha sido
tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú,
Chipi-Caculhá, Raxá-Caculhá!

— Nuestra obra, nuestra creación será terminada
— contestaron.

Primero se formaron la tierra, las montañas y los
valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo
libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron
las altas montañas.

Así fue la creación de la tierra, cuando
fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra,
que asi son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba
en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua.

Así fue como se perfeccionó la obra, cuando
la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.

Luego hicieron a 1os animales pequeños del monte,
los

guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña,
los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras,
cantiles [víboras], guardianes de los bejucos.

Y dijeron los Progenitores: — )Sólo
silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos?
Conviene que en lo sucesivo haya quien los guarde.

Asi dijeron cuando meditaron y hablaron en seguida. Al
punto fueron creados los venados y las aves. En seguida les repartieron
sus moradas a los venados y a las aves.

— Tú, venado, dormirás en la vega de los
ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza,
entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies
andaréis y os sostendréis– . Y así como se dijo,
se hizo.

Luego designaron también su morada a los pájaros
pequeños y a las aves mayores:

— Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los
árboles y los bejucos, allí haréis vuestros nidos,
allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis
en las ramas de los árboles y de los bejucos –. Así les
fue dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que
debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.

De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones
a los animales de la tierra. Y estando terminada la creación de
todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos
y pájaros por el Creador y el Formador y los Progenitores:

— Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según
vuestra especie, según la variedad de cada uno — . Así les
fue dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.

— Decid, pues, vuestros nombres, alabadnos a nosotros,
vuestra madre, vuestro padre. (Invocad,
pues, a Huracán, Chipi-Calculhá, Raxa-Calculhá, el
Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, el Creador, el
Formador, los Progenitores; hablad, invocadnos, adoradnos! — les dijeron.

Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres;
sólo chillaban, cacareaban y gramaban; no se manifestó la
forma de su lenguaje, y cada uno gritaba de manera diferente.

Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible
que hablaran, se dijeron entre sí : — No ha sido posible que ellos
digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Esto
no está bien –, dijeron entre sí los Progenitores.

Entonces se les dijo : — Seréis cambiados porque
no

se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de
parecer : vuestro alimento, vuestra pastura, vuestra habitación
y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos y los
bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis ni nos invoquéis.
Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros [seres] que sean obedientes.
Vosotros aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas.
Así será. Esta será vuestra suerte–. Así dijeron
cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequenos y grandes que
hay sobre la faz de la tierra.

Luego quisieron probar suerte nuevamente; quisieron hacer
otra tentativa y quisieron probar de nuevo a que los adoraran. Pero no
pudieron entender su lenguaje entre ellos mismos, nada pudieron conseguir
y nada pudieron hacer. Por esta razón fueron inmoladas sus carnes
y fueron coridenados a ser comidos y matados los animales que existen sobre
la faz de la tierra.

Así, pues, hubo que hacer una nueva tentativa de
crear y formar al hombre por el Creador, el Formador y los Progenitores.

(A probar
otra vez! ( Ya se acercan el
amanecer y la aurora; hagamos al que nos sustentará y alimentará!
)Cómo haremos para ser
invocados, para ser recordados sobre la tierra? Ya hemos probado con nuestras
primeras obras, nuestras primeras criaturas; pero no se pudo lograr que
fuésemos alabados y venerados por ellos. Así, pues, probemos
a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten
— . Así dijeron.

Entonces fue la creación y la formación.
De tierra, de lodo hicieron la carne [del hombre]. Pero vieron que no estaba
bien, porque se deshacía, estaba blando, no tenía movimiento,
no tenía fuerza, se caía, estaba aguado, no movía
la cabeza, la cara se le iba para un lado, tenía velada la vista,
no podía ver hacia atrás. Al principio hablaba, pero no tenía
entendimiento. Rápidamente se humedeció dentro del agua y
no se pudo sostener.

Y dijeron el Creador y el Formador: — Bien se ve que
no podía andar ni multiplicarse. Que se haga una consulta acerca
de esto, dijeron.

Entonces desbarataron y deshicieron su obra y su creación.
Y en seguida dijeron: — )Cómo
haremos para perfeccionar, para que salgan bien nuestros adoradores, nuestros
invocadores?– Así dijeron cuando de nuevo consultaron entre sí.

— Digámosles a Ixpiyacoc, Ixmucané, Hunahpú-Vuch,
Hunahpú-Utiú : (Probad
suerte otra vez! (Probad a hacer
la creación! — Así dijeron entre sí el Creador y
el Foanador cuando hablaron a Ixpiyacoc e Ixmucané.

En seguida les hablaron a aquellos adivinos, la abuela
del día, la abuela del alba, que así eran llamados por el
Creador y el Formador, y cuyos nombres eran Ixpiyacoc e Ixmucané.

Y dijeron Huracán, Tepeu y Gucumatz cuando le hablaron
al agorero, al formador, que son los adivinos: — Hay que reunirse y encontrar
los medios para que el hombre que vamos a crear nos sostenga y alimente,
nos invoque y se acuerde de nosotros.

— Entrad, pues, en consulta, abuela, abuelo, nuestra
abuela, nuestro abuelo, Ixpiyacoc, Ixmucané, haced que aclare, que
amanezca, que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos recordados
por el hombre creado, por el hombre formado, por el hombre mortal, haced
que así se haga.

— Dad a conocer vuestra naturaleza, Hunaphú-Vuch,
Hunahpú-Utiú, dos veces madre, dos veces padre, Nim-Ac, Nimá-Tziís,
el Señor de la esmeralda, el joyero, el escultor, el tallador, el
Señor de los hermosos platos, el Señor de la verde jícara,
el maestro de la resina, el maestro Toltecat, la abuela del sol, la abuela
del alba, queasí seréis llamados por nuestras obras y nuestras
criaturas.

— Echad la suerte con vuestros granos de maíz
y de tzité. Hágase así y se sabrá y resultará
si labraremos o tallaremos su boca y sus ojos en madera–. Así les
fue dicho a los adivinos.

A continuación vino la adivinación, la echada
de la suerte con el maíz y el tzité. (Suerte!
(Criatura!, les dijeron entonces
una vieja y un viejo. Y este viejo era el de las suertes del tzité,
el llamado Ixpiyacoc. Y la vieja era la adivina, la formadora, que se llamaba
Ghiracán Ixmucané.

Y comenzando la adivinación, dijeron así:
(Juntaos, acoplaos! Hablad,
que os oigamos, decid, declarad si conviene que se junte la madera y que
sea labrada por el Creador y el Formador, y si éste [el hombre de
madera] es el que nos ha de sustentar y alimentar cuando aclare, cuando
amanezca.

Tú, maíz; tú, Tzité; tú,
suerte; tú, criatura; (uníos,
ayuntaos! les dijeron al maíz, al tzité, a la suerte, a la
criatura. (Ven a sacrificar aquí,
Corazón del Cielo; no castiguéis a Tepeu y Gucumatz!

Entonces hablaron y dijeron la verdad : — Buenos saldrán
vuestros muñecos hechos de madera; hablarán y conversarán
vuestros muñecos hechos de madera, hablarán y conversarán
sobre la faz de la tierra.

(Así
sea! — contestaron, cuando hablaron.

Y al instante fueron hechos los muñecos labrados
en madera. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y poblaron
la superficie de la tierra.

Existieron y se multiplicaron; tuvieron hijas, tuvieron
hijos los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento,
no se acordaban de su Creador, de su Formador; caminaban sin rumbo y andaban
a gatas.

Ya no se acordaban del Corazón del Cielo y por
eso cayeron en desgracia. Fue solamente un ensayo, un intento de hacer
hombres. Hablaban al principio, pero su cara estaba enjuta; sus pies y
sus manos no tenían consistencia; no tenían sangre, ni substancia,
ni humedad, ni gordura; sus mejillas estaban secas, secos sus pies y sus
manos, y amarillas sus carnes. Por esta razón ya no pensaban en
el Creador ni en el Formador, en los que les daban el ser y cuidaban de
ellos.

Estos fueron los primeros hombres que en gran número
existieron sobre la faz de la tierra.

En seguida fueron aniquilados, destruidos y deshechos
los muñecos de palo, recibieron la muerte.

Una inundación fue producida por el Corazón
del Cielo; un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas
de los muñecos de palo.

De tzité se hizo la carne del hombre, pero cuando
la mujer fue labrada por el Creador y el Formador, se hizo de espadaña
la carne de la mujer. Estos materiales quisieron el Creador y el Formador
que entraran en su composición.

Pero no pensaban, no hablaban con su Creador, su Formador,
que los habían hecho, que los habían creado. Y por esta razón
fueron muertos, fueron anegados. Una resina abundante vino del cielo. El
llamado Xecotcovach llegó y les vació los ojos; Camalotz
vino a cortarles la cabeza; y vino Cotzbalam y les devoró las carnes.
El Tucumbalam llegó también y les quebró y magulló
los huesos y los nervios, les molió y desmoronó los huesos.

Y esto fue para castigarlos porque no habían pensado
en su madre, ni en su padre, el Corazón del Cielo, llamado Huracán.
Y por este motivo se obscureció la faz de la tierra y comenzó
una lluvia negra, una lluvia de día, una lluvia de noche.

Llegaron entonces los animales pequenos, los animales
grandes, y los palos y las piedras les golpearon las caras. Y se pusieron
todos a hablar; sus tinajas, sus comales, sus platos, sus ollas, sus perros,
sus piedras de moler, todos se levantaron y les golpearon las caras.

— Mucho mal nos hacíais; nos comíais, y
nosotros ahora os morderemos — les dijeron sus perros y sus aves de corral.

Y las piedras de moler: — Eramos atormentadas por vosotros;
cada día, cada día, de noche, al amanecer, todo el tiempo
hacían holi, holi, huqui, huqui nuestras caras, a causa de vosotros.
Este era el tributo que os pagábamos. Pero ahora que habéis
dejado de ser hombres probaréis nuestras fuerzas. Moleremos y reduciremos
a polvo vuestras carnes, les dijeron sus piedras de moler.

Y he aquí que sus perros hablaron y les dijeron
: — )Por qué no nos dabais
nuestra comida? Apenas estábamos mirando y ya nos arrojabais de
vuestro lado y nos echabais fuera. Siempre teníais listo un palo
para pegarnos mientras comíais. Así era como nos tratabais.
Nosotros no podíamos hablar. Quizás no os diéramos
muerte ahora; pero )por qué
no reflexionabais, por qué no pensabais en vosotros mismos? Ahora
nosotros os destruiremos, ahora probaréis vosotros los dientes que
hay en nuestra boca: os devoraremos, dijeron los perros, y luego les destrozaron
las caras.

Y a su vez sus comales, sus ollas les hablaron así
: — Dolor y sufrimiento nos causabais. Nuestra boca y nuestras caras estaban
tiznadas, siempre estábamos puestos sobre el fuego y nos quemabais
como si no sintiéramos dolor. Ahora probaréis vosotros, os
quemaremos — dijeron sus ollas, y todos les destrozaron las caras. Las
piedras del hogar que estaban amontonadas, se arrojaron directamente desde
el fuego contra sus cabezas causándoles dolor. Desesperados corrían
de un lado para otro; querían subirse sobre las casas y las casas
se caían y los arrojaban al suelo; querían subirse sobre
los árboles y los árboles los lanzaban a lo lejos; querian
entrar a las cavernas y las cavernas se cerraban ante ellos.

Así fue la ruina de los hombres que habían
sido creados y formados, de los hombres hechos para ser destruidos y aniquilados:
a todos les fueron destrozadas las bocas y las caras.

Y dicen que la descendencia de aquellos son los monos
que existen ahora en los bosques; éstos son la muestra de aquellos,
porque sólo de palo fue hecha su carne por el Creador y el Formador.

Y por esta razón el mono se parece al hombre, es
la muestra de una generación de hombres creados, de hombres formados
que eran solamente muñecos y hechos solamente de madera.


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